La depilación definitiva (fotodepilación) se basa en la teoría de la fototermólisis selectiva. Para este tratamiento, se utiliza una fuente de energía de luz muy potente que ingresando al folículo se convierte en calor. El mismo coagula el bulbo y la raíz, responsables de la generación del pelo, causando un retraso o daño definitivo del crecimiento del vello sin alterar la piel.
El tratamiento se realiza una vez al mes y la duración dependerá del individuo y de la zona del cuerpo a tratar. Habitualmente se requieren entre 8 y 10 sesiones.